Desarrollo fisico en la vejez
DESARROLLO FISICO EN LA VEJEZ
Envejecer es parte inevitable del ciclo de la vida. A partir de los 65 años, el cuerpo comienza a mostrar signos visibles y, en muchos casos, progresivos de desgaste. El desarrollo físico en la vejez no solo implica un conjunto de cambios biológicos, sino también un desafío emocional y social: cómo aceptarlos, cómo adaptarnos y, sobre todo, cómo seguir viviendo con dignidad.
CAMBIOS FÍSICOS EN LA TERCERA EDAD:
Durante esta etapa, el organismo experimenta una reducción generalizada de su capacidad funcional. La masa muscular disminuye (lo que se conoce como sarcopenia), los huesos se vuelven más frágiles debido a la pérdida de calcio, y los reflejos y la coordinación motriz tienden a volverse más lentos. Esto puede limitar la movilidad y aumentar el riesgo de caídas, una de las principales causas de discapacidad en adultos mayores.
La piel se adelgaza, se seca y pierde elasticidad. La vista y la audición se deterioran, y aparecen o se agravan enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes o la artrosis. También se debilita el sistema inmunológico, haciendo al cuerpo más vulnerable a infecciones y a una recuperación más lenta frente a cualquier dolencia.
Sin embargo, es importante señalar que estos cambios no ocurren de la misma forma en todas las personas. El estilo de vida previo, la genética, el nivel de actividad física y los cuidados médicos influyen de manera directa en cómo se envejece.
Otros aspectos se ven igualmente comprometidos: la piel se vuelve más fina y menos elástica, los reflejos se hacen más lentos, y hay una reducción progresiva de la visión y la audición. El sistema inmunológico se debilita, haciendo más común el padecimiento de enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión o artrosis.
Además, la coordinación y el equilibrio se deterioran, lo que puede incrementar el riesgo de caídas, una de las principales causas de hospitalización en adultos mayores.

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